Teléfono: 957 271 649   /   direcalasancio@gmail.com   / Madres Escolapias Nº 90, 14012, Córdoba

  • w-facebook
  • Twitter Clean
  • Blanco Icono de Instagram
  • Blanco Icono de YouTube

© 2017 Fundación Escolapias Montal - Colegio Calasancio

SANTA PAULA MONTAL

 

Madre Paula nació en Arenys de Mar el 11 de octubre de 1799. Sus padres Ramón y Vicenta tuvieron 5 hijos, de los cuales Paula fue la mayor.

 

Su infancia está llena de dificultades porque su padre tiene 10 hijos de un primer matrimonio y 5 de su segundo matrimonio con la madre de Madre Paula y conjugar el sostenimiento de las dos familias se le hizo muy complicado.

 

En 1809 muere su padre y todas sus posesiones pasan al hijo primogénito del primer matrimonio, unido a esto, el período convulso que se vive en la zona con la invasión francesa y la guerra de independencia hacen que la situación familiar de Madre Paula sea muy mala.

 

A pesar de esto, Madre Paula de sus padres a leer y escribir y sus habilidades con el encaje de bolillos tomaron gran renombre por las maravillas artísticas que creaba. Dadas estas cualidades y su gran sentido de la espiritualidad acaba siendo catequista en la Iglesia, hecho este que le servirá para reflexionar sobre el papel determinante de la mujer en la educación cristiana de las familias.

En 1829 marcha a Figueras, cerca de la frontera francesa con la firme idea de abrir una escuela para educar a las niñas. Su reclamo serán los encajes de Arenys, pero su intención rebasa la simple idea pedagógica y profesional. Su objetivo es exclusivamente apostólico. Lleva una sola compañera: Inés Busquets; un poco mayor que Paula. Tímida y absolutamente fiel.

 

En Figueras se demuestra la voluntad de Paula. Por el empuje inicial, desde luego. Y por la firmeza constante en la esperanza confiada. Empieza una época difícil para la Iglesia española, es atacada y perseguida. Las Órdenes y Congregaciones religiosas son disueltas. A pesar de todas estas dificultades se le unen dos compañeras más. Y en 1842 va Paula a abrir otro Colegio en Arenys. Allí se pone al habla con los PP. Escolapios de Mataró. Y por su indicación marcha a Sabadell en busca del Padre Agustín Casanovas, que “de cosas pequeñas sabe hacer cosas grandes”.

 

En Sabadell (1845) deberá superar dificultades enormes. Pero al fin, cristaliza su proyecto. Y con el P. Agustín, bajo la autoridad del Comisario Apostólico de las Escuelas Pías, P. Jacinto Feliu, se estructuran en Escuela Pía femenina.En 1846 visten el hábito. En 1847 hacen la primera Profesión. El P. Agustín Casanovas, nombrado por el Obispo de Barcelona, D. Pedro Sanmartín, Director General de la naciente Congregación, realiza la adaptación femenina de las Constituciones de San José de Calasanz.Ha llegado el momento de establecer oficialmente la Jerarquía. Paula, - ahora ya, Madre Paula de San José de Calasanz – ha sido, hasta el momento, impulso y dirección del grupo. No se ha retraído del mando ni del riesgo. Ha sido la primera en todo. Sobre su conciencia pesa la responsabilidad de Fundadora. Y el Padre Comisario ha indicado que debe ser ella la elegida como “Superiora General”.Sin embargo –eterna ley de la historia humana– , se dibuja la antagonista. Una de las jóvenes que se le unió en Figueras, es ambiciosa y dominante, además de inteligente. Y sabe que no podrá con la fuerte personalidad de Paula. Sigue, por ello, la vía oblicua. Y logra que sea elegida Felicia, buena y recta; pero débil. Ella misma, Francisca, se hace nombrar Consultora de la “Superiora General”. Esto ha sido el 14 de marzo de 1847.

 

La actitud de Paula es consecuencia de la postura que ha adoptado de cara a Dios. Ni una queja. Ni una alusión. La misma entrega que hasta ahora. El mismo esfuerzo. El mismo entusiasmo por la obra. M. Felicia regresa a Figueras. M. Francisca se queda en Sabadell al frente de las Novicias. M. Inés vuelve a Arenys y M. Paula, enviada por el Director general, después de organizar el Colegio de Sabadell va sembrando la semilla de nuevas casas para el Señor: Igualada (1849). Vendrell (1850) . Masnou (1852).

En 1851 llega la primera aprobación diocesana de las Constituciones; por el Obispo de Gerona, D. Florencio Lorente y Montón. Siguen a corto plazo las otras Diócesis.En 1853 las vocaciones han aumentado considerablemente. El P. Director decide colocar a M. Paula como Maestra de Novicias en Sabadell (1852–1859). Muchos años después, todavía recordarán las que fueron sus novicias aquella habilidad especial que M. Paula tenía para llevarles a la intimidad con Dios en la oración; y para adentrarles en los caminos difíciles –ella los veía muy simplificados– de la humildad y la obediencia y para entusiasmarlas en el Apostolado educacional de las niñas, que habrían de ser –mañana– la salvación de la familia cristiana. Se abren a la vez nuevos Colegios: Gerona (1853), Blanes (1854), Barcelona (1857), Sóller (Mallorca) (1857).

 

En 1857 ocurre un hecho que trastorna, con repercusiones de transcendencias hasta hoy, la marcha del Instituto de P. Agustín. El Obispo de Barcelona, Dr. Costa y Borrás, separa al P. Agustín Casanovas de la Dirección General. La serie de Directores que seguirá tras él, ignorando en absoluto la problemática de una Congregación religiosa femenina con finalidad específicamente apostólico–educacional, querrán hacer de ella un instituto de clausura que, además, como algo sobreañadido y casi entrañando un peligro para la propia santificación, se dediquen a las niñas.Al poco tiempo cesa M. Paula en su labor de Maestra de Novicias. La envían a fundar en Olesa de Montserrat (1859), y allí estará 30 años. Hasta el fin de su vida.El Instituto –a su modo– se va desarrollando. En 1865 se cierra la casa de Blanes. Se abren en cambio, otros Colegios: San Martín de Provensals (Barcelona) (1862), Madrid (1863), Carabanchel (1871), Lucena (1871), Alcira (1877), Bujalance (1878), Villanueva y Geltrú (1880), Zaragoza (1883), Valencia (1884), Córdoba (1888).

 

En 1871 se divide el Instituto en dos provincias: Cataluña y Castilla.S.S. Pío IX aprueba el Instituto con el Decretum laudis en 1860. En 1870 concede la aprobación temporal de las Constituciones. Y, de acuerdo con ellas, celebran el primer capítulo general (1871). Termina en él su gobierno M. Felicia y lo comienza oficialmente M. Francisca, que ya venía siendo, de hecho, la Superiora General.

 

En 1887, S.S. León XIII aprueba definitivamente las Constituciones, cuando todavía vive la Fundadora.La Fundadora, M. Paula, vive en Olesa su vida de entrega a Dios y al prójimo. A veces la llaman para que solucione algún asunto difícil. Acude, realiza y se retira otra vez. Pero se mantiene siempre consciente de su responsabilidad de Fundadora. Obedece como la súbdita más fiel; pero habla claramente a los Superiores, manifestando con valentía lo que juzga error... y sigue obedeciendo.En Olesa es la Superiora hasta 1883. De Superiora y de súbdita su vida es, cada día más, transparencia de Dios que se irradia hacia los demás.

 

Todavía en 1965 quedan algunas de las que fueron sus alumnas y dan testimonio de ella. Otros testimonios hay por escrito de las que ya murieron. Todas, unánimes, ponen de relieve esto: que vivía en Dios y lo daba a los demás. Que estaba siempre con Dios y, en todo momento, a disposición del prójimo. Y el prójimo era, no sólo las niñas alumnas y las exalumnas –hasta el último momento de su vida– sino también... cualquiera que, en persona o en noticia, se acercara a ella, sobre todo si venía con alguna necesidad material o espiritual...Todos los testimonios recalcan su absoluta entrega apostólica. Hasta el final de su vida –larga– se mantuvo fiel a su consigna vocacional.

 

Y al final le llegó muy cercana a los noventa años. Una corta enfermedad. Pero intensa. Sufre y desea ir a Dios. Lo desea tanto que el médico se asombra. Cada mañana espera que sea el día del vuelo definitivo. Quizá por eso las que la rodean no lo calibran. Y nadie, ni la Superiora General ni la Provincial –que están muy cerca–, ni la misma Superiora de la Casa, acuden a su muerte. Sólo hay un testigo –la hermana enfermera– que logra ver su última sonrisa – después de sonreír a todos en la vida – dirigida a un ser que sólo ella capta. Ocurrió al atardecer del 26 de febrero de 1889.